OPERACIÓN CHOQUE FEMOROACETABULAR

La operación del choque femoroacetabular supone la forma de curar el 94% de los casos diagnosticados.

El pinzamiento femoroacetabular es una patología que afecta al 15% de la población, y que padecen mayoritariamente adultos jóvenes que realizan una actividad deportiva normal.

Consiste en el choque o rozamiento entre la cabeza o cuello del fémur con el acetábulo debido a una estructura anormal en la que se han producido unas protrusiones óseas en el fémur de tres tipos: (Tipo CAM), en el acetábulo (PINCER) o en las dos (MIXTO).

Si bien es una patología relativamente reciente, encuentra uno de sus mayores retos en el diagnóstico, ya que a día de hoy todavía se confunde con otras patologías como tendinitis, osteopatías de pubis, etc.

En función del grado de la lesión, el traumatólogo puede optar por un tratamiento conservador, y si este no funciona, dar paso a la cirugía.

 

El problema de los tratamientos conservadores, es que en la mayoría de los casos no son eficaces, y todo retraso en la solución del origen del problema (sobre crecimientos en la cabeza o cuello del fémur, del acetábulo, o de los dos que origina conflicto entre estructuras en forma de roce o pinzamiento), hace que se desgaste más la articulación y la lesión se agrave.

 

Si bien con los tratamientos conservadores se puede reducir el dolor, o incluso hacer que remita en situaciones de reposo, lo cierto es que cuando el paciente vuelve a la actividad deportiva, en la mayoría de los casos el dolor vuelve a aparecer.

También ocurre que en situaciones cotidianas el dolor puede haber desaparecido, pero cuando requerimos un mínimo esfuerzo de nuestro cuerpo (salir corriendo detrás del autobús, cargar algo de peso, etc.) volvemos a sentir el dolor abrasivo del pinzamiento.

 

Por todo esto, y siempre en función de lo que el traumatólogo especialista te aconseje en tu caso particular, en la mayoría de los casos (94%) el pinzamiento femoroacetabular se soluciona con cirugía.

 

Choque femoroacetabular – Operación ¿En qué consiste?

En función del deterioro que se encuentra en la articulación, y del momento en que se diagnostica la patología, se suelen realizar las siguientes operaciones:

  • Lesiones de Grado 1: La opción más utilizada es la artroscopia de cadera
  • Lesiones de Grado 1 y 2: Se puede optar por las osteoplastias femoroacetabulares o las osteomías correctoras como alternativas para conseguir una articulación más congruente y funcional.
  • Lesiones de Grado 3: Se puede optar por una prótesis de cadera o atroplastia.

 

Tu traumatólogo diseñará una estrategia para reparar tu lesión en función de tu edad, estado de la lesión, degeneración producida, estructuras dañadas,  etc.

 

Normalmente las intervenciones tienen en común:

  • Reparación del labrum afectado, bien a través de sutura o eliminando una parte del mismo (normalmente con artroscopia). El cartílago se tratará mediante microfracturas.
  • Remodelado de la cabeza o cuello del fémur o/y del acetábulo, limando los sobre crecimientos que producen el choque femoroacetabular. Si el choque es de tipo CAM, se limarán las prominencias óseas de la cabeza y cuello del fémur. Si es tipo PINCER se rebajará el exceso de hueso (también normalmente mediante artroscopia).
  • Cuando se encuentran desviaciones importantes, se puede recurrir a las osteomías como manera de realizar cortes controlados en el fémur o en la pelvis.
  • En casos de encontrar signos de artrosis, y una articulación de la cadera muy deteriorada, se puede optar por la prótesis de cadera. Esto no es frecuente en adultos jóvenes, donde la mayoría de los casos se resuelven mediante artroscopia de cadera.

 

Cirujanos operando la cadera de un paciente por artroscopia

 

Como vemos el objetivo detrás de la cirugía necesaria para solucionar el choque femoroacetabular consiste en remodelar las estructuras que presentan sobre crecimientos para evitar el roce o choque (eliminamos la causa de la lesión) y reparar las zonas que han sido dañadas por ese pinzamiento (labrum y cartílago articular).

Las artroscopias de cadera son técnicas mínimamente invasivas, y que aportan buenos resultados, reduciendo el tiempo de recuperación y cuyo objetivo es que el paciente vuelva a disfrutar de una vida normal, sin dolor y recuperando la movilidad de la articulación.

Además se consigue detener el desgaste que se está produciendo y el avance de la artrosis.

 

 

Posibles complicaciones en la operación de pinzamiento femoroacetabular.

Aunque las artroscopias de cadera son una técnica que se practica a diario, y son mínimamente invasivas (haciendo que en la fase del postoperatorio del paciente se aprecie una rápida vuelta a la vida normal), como en toda operación, existen riesgos.

Se han documentado casos de lesión en el nervio pudendo y otras estructuras durante este tipo de operaciones.

 

Por ello te recomendamos que te pongas en manos de especialistas que tengan una dilatada experiencia operando choques femoroacetabulares, y no de  traumatólogos que quizá no tengan tanta experiencia.

 

Dentro de las técnicas de la cirugía, hay especialistas que han evolucionado las operaciones de choque femoroacetabular haciendo que éstas duren menos, sean menos invasivas, y el paciente salga en muletas del hospital al día siguiente para comenzar a realizar la rehabilitación cuanto antes (técnica Out-Inside del Institut Margalet).

Explicación de en qué consiste una operación de cirugía de un pinzamiento femoroacetabular