Síntomas y Diagnóstico

 

SÍNTOMAS DEL CHOQUE O PINZAMIENTO FEMOROACETABULAR

Aunque los síntomas pueden variar dependiendo del paciente y del grado en el que se encuentre la lesión producida por el choque femoroacetabular, debemos prestar atención para poder realizar un buen diagnóstico y abordar la patología lo antes posible, para que se produzca el mínimo desgaste en el labrum y el cartílago articular.

Como ya sabemos, el pinzamiento femoroacetabular se produce porque los huesos de la cadera (en concreto la cabeza y cuello del fémur, y/o el acetábulo), no se forman de una manera correcta durante la época de crecimiento de los niños.

Se desarrollan unas protuberancias en el fémur, en el acetábulo o las dos, que hacen que las estructuras rocen, se pellizquen o se produzca el pinzamiento, sobre todo ante movimientos de flexión y rotación de la cadera.

Esto produce un dolor muy característico, localizado en el interior de la cadera, y abrasivo.

Cuando aparecen estos síntomas, nos confirma que se está produciendo la lesión y el desgaste en las zonas articulares mencionadas, y que probablemente irá a más.

 

Es importante curar el choque femoroacetabular lo antes posible para evitar la posible degeneración del labrum y cartílago, y evitar artrosis prematuras y prótesis (recientes estudios confirman que el femoroacetabular impingement es la primera causa de artrosis de cadera.

 

Las personas que realizan la práctica deportiva asiduamente, normalmente hacen que la articulación de la cadera trabaje más, y en condiciones de carga o esfuerzo, por lo que pueden comenzar a sentir el dolor antes que las personas menos activas.

Esto no quiere decir que el síndrome femoroacetabular sea debido a la práctica deportiva. Es producido por los sobre crecimientos mencionados, pero la práctica deportiva sin haber curado la lesión, puede acelerar el desgaste de la zona.

 

¿Cómo saber si tienes un pinzamiento de cadera? Choque femoroacetabular,  síntomas más comunes:

  • Dolor en la ingle abrasivo, interno, punzante, agudo, intermitente.
  • Dolor en la zona del trocánter mayor, glúteo o en la cara anterior del muslo, sobre todo antes ciertas posturas de flexión o rotaciones
  • Pérdida de movilidad en la cadera
  • Cojera
  • No hay recuerdo o constancia de haber recibido impacto o traumatismo en la zona
  • dolor en C del choque femoroacetabularMolestias o dolor al salir del coche o tras haber permanecido mucho tiempo sentado
  • El paciente puede notar mejoría tras sesiones de fisioterapia, pero siente dolor de nuevo al volver a practicar deporte
  • Sensación de bloqueo de la articulación, de salto o de chasquido (locking, popping, snapping)
  • Dolor en C: el paciente no puede describir exactamente de dónde viene el dolor, por lo que se abraza la región del trocánter con la mano extendida.

El diagnóstico por el médico, tal y como explicamos en el siguiente apartado, confirmará o descartará la lesión.

 

 

DIAGNÓSTICO DEL SÍNDROME FEMOROACETABULAR

El diagnóstico del choque femoroacetabular o impingement de cadera es una de las fases más importantes a la hora de tratar esta lesión. Esto es debido al elevado número de casos en los que esta patología no se diagnostica correctamente, y el paciente sufre una frustración tras otra al realizar tratamientos que son ineficaces, todo por un mal diagnóstico de la lesión.

 

Esta patología se confunde a menudo con osteopatías de pubis, tendinitis, ciatalgias, y demás afecciones que pueden afectar a las zonas de la ingle, pero que tienen tratamientos muy diferentes.

 

Para realizar un buen diagnóstico, el traumatólogo deberá realizar una entrevista al paciente, un test de pinzamiento femoroacetabular o Impingement Test (Fadir test y Faber test), y sobre todo un buen diagnóstico por imagen (radiografía y artrorresonancia magnética).

Traumatólogo realizando el test de Fadir con rotación interna a un paciente

 

 

  1. En la entrevista personal el traumatólogo ya puede intuir si la lesión que presenta el paciente es un choque femoroacetabular, ya que los síntomas, el tipo de dolor, y la forma de señalarlo son muy carácterísticos (tal y como hemos descrito en el anterior apartado)
  2. Test del pinzamiento femoroacetabular (Fadir Test): El traumatólogo te pedirá que te tumbes boca arriba en la camilla, y flexionará tu pierna doblando la rodilla hacia el pecho. En esta posición, realizará una rotación de cadera rotando la rodilla hacia el hombro opuesto (rotación interna y aducción de cadera). Si esto reproduce tu dolor de cadera, entonces el test será positivo. A veces también se realiza el Test de Faber, para comprobar la posible inestabilidad estructural.
  3. El diagnóstico por imagen puede incluir las siguientes pruebas:
    1. Radiografía por rayos X: esta prueba nos proporciona buenas imágenes de los huesos y podemos detectar las protuberancias o sobre crecimientos típicos de la patología. También nos puede mostrar signos de artritis.
    2. Tomografía axial computarizada: Nos da un grado mayor de detalle que la imagen plana de los rayos X, y permite al traumatólogo ver la forma exacta de las protuberancias del hueso.
    3. Artro resonancia magnética: Nos permiten apreciar a través de la obtención de buenas imágenes los tejidos blandos, y podremos constatar si hay daño en el labrum y en el cartílago articular. Se inyecta un contraste (godolinio) antes de la prueba, que permite ver la lesión con mayor claridad. Podemos apreciar también otras lesiones asociadas como quistes, calcificaciones en la zona del labrum, o una esfericidad anormal en la cabeza del fémur.
  4. Otra opción que algunos traumatólogos usa es la de inyectar un anestésico local en la articulación de la cadera. Si esto se traduce en un alivio del dolor del paciente, se puede confirmar la existencia del pinzamiento.

 

Una vez disponemos de un buen diagnóstico, podemos considerar las opciones para su tratamiento, que pasan por una opción conservadora, y otra que incluye la operación de la cadera.